viernes, 14 de octubre de 2016

Kipling

¿Alguna vez has abrazado una tormenta
y con el pecho replicado a doble tempo?
¿Te has lanzado de cabeza contra una estampida de caballos al galope
y las salido por el otro lado con el cuerpo intacto y el alma rota?
¿Eres capaz de levantar un huracán con un susurro,
puedes arder más frío que el sol
y callar más alto que la noche?
¿No distingues entre muerte y olvido
porque la primera es la tumba de los vivos
y el olvido la tumba del corazón
y ya has pedido sepultura varias veces?
¿Te has sentido barco en el mar de sus manos,
ahogado en el oleaje de sus ojos
y naufrago en la orilla de su piel?
¿Has conocido el calor en invierno y el cielo en una voz?
Entonces enhorabuena, hijo mío,
Porque habrás amado.

Poesía alien

Si hoy, de tanto cantarle a las estrellas, bajara un visitante desde ellas,
¿cómo explicarle qué es la poesía?
Podríamos decirle que poesía es cantar
me gusta cuando callas,
me gusta el silencio de tu forma de vida basada en el silicio.
Poesía es no querer cambiar de planeta
porque la sola idea te ahoga
y no sabes si es por la falta de atmósfera
o porque ese aire no es el mismo que respira ella.
Es estar dispuesto a prescindir de todos tus miembros y tentáculos
por la tentación de mostrarte puro e incandescente,
como una supernova en explosión,
que nos abrase el alma-cén de sentimientos
que tenemos bajo las costillas.
Es desnudar tres de tus siete corazones
e inmolar los otros cuatro en un alarido de rabia
que limpie la galaxia de los miedos que duermen
detrás de la luna.
Poesía eres tú, polvo astral, canto de ballena, ángel en un teatro.
Poesía es tu presencia en tres planos de existencia alterna,
pero constante en mí.

Zorrilla


"No os podéis quejar de mí
aquellos a quién maté
pues si buena vida os quité
mejor sepultura os di"

¿Y de qué nos vale, Tenorio?
¿DE QUÉ NOS VALE?
¿Acaso calienta igual el abrazo de la tierra
que el de una esposa o una hija?
¿Acaso compensan tus lápidas
todas nuestra palabras no dichas, nuestras despedidas calladas?
No sólo nos quitaste la vida,
nos quitaste el sol en la piel,
la fruta dulce, el vino fresco.
Nos quitaste la canción de los oídos,
la primavera y el amanecer.
Nos quitaste unas horas que no te pertenecían
¿Y para qué?
¿Más vino, mujeres y trifulcas?
¿Construir esto, un mausoleo a tu vergüenza?
Di mejor un templo a tu orgullo,
porque las losas que tapan nuestro sepulcro
no llegan a cubrir tus pecados.
Entiérranos bajo fino marmol y letras doradas,
como quieres enterrar el oprobio y la culpa.
Pero de poco te valdrá, Tenorio.
Esta noche los muertos estamos inquietos.
Pon otra silla a la mesa y salda tus deudas.
Llaman a la puerta.

Desierto y erial

Gasté todas las páginas de mi geografía
en describir tus horizontes
y ahora mi pecho es un desierto
y mi cuaderno un erial.
Despellejé mi corazón por lamer el silencio de tu valle
y malvendí un último aliento por coronar sin oxígeno
la cordillera de tus costillas.
Se me velan las fotos de impaciencia
en un cenicero lleno de uñas a medio morder.
La locura es un folio en blanco
porque en tus paisajes me he quedado mudo,
y ahora mi pecho es un desierto
y mi cuaderno un erial.

Sin cuaderno

He perdido mi cuaderno bajo la cama.
He dejado mis palabras a oscuras,
mis letras huérfanas
y mis comas asustadas.
Mis páginas, ateridas de soledad se reúnen alrededor de un bidón
en el que arden las mayúsculas con las que empecé la última frase
que hablaba de ti.
Mis versos añoran el peso de tus ojos.
El acento está puesto en el silencio
y el punto tropieza y rueda hasta colocarse en el
final.

Circo

Me he levantado una carpa en el pecho
y he nombrado a mi corazón jefe de pista
por todas las veces que me llamaste payaso
por intentar hacerte reír
y por las que al final tengo la risa triste
y a veces negra.
Por tratar de hacer pasar tus complejos y mis defectos por el aro
a sabiendas de que a los sentimientos no les asusta un latigazo.
Por que quise ser equilibrista sin red en tu pelo
pero mi miedo a las alturas
me hizo tropecista en tu piel.
Y sobre todo porque lo nuestro no era amor...
cariño, aquello era un circo.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Lorca

Se echa de menos al poeta más que a la poesía
y el escenario del crimen son todos los escenarios
que han quedado huérfanos de bodas pero sobrados de sangre.
Ladran los perros con las pistolas en hora
El cielo está herido y no se sabe si es de nieve o ceniza.
Y los animalitos, ay los animalitos, todos muertos por el hambre de otros.
Y ahí aparece la muerte.
De noche, en los caminos, en los pozos, en los ríos,
En inviernos, en Boston, nueva York, granada.
Y tu lo sabes bien, porque ya no te encontraremos en esas tres tumbas vacías.
Escucha, ya vuelven los perros, las calaveras de plomo, tinta y cera.
Vienen a por ti poeta. Por amar distinto, por amar libre.
Amor y libertad.
Dos conceptos con un nombre tan hermoso no debería doler tanto
Y ahora corre poeta, huye! Escóndete entre la noche nochera
Escóndete tras tu luna de espuma y caballos.

Que no te encuentren.

viernes, 17 de junio de 2016

Campaña

Me pediste que te escribiera un poema
y me salió un programa electoral.
Me rogaste que te dedicara unos versos
y te entregué un puñado de promesas.
Compartimos unos sueños yo nunca tuve en medio de un mitín
cuando lo que tú querías era intimidad.
Buscabas compromiso y yo accedí a pactar con todas las partes.
Me pediste un beso y yo te llené la boca
con todas las mentiras de mi lengua.
Y por fin me entregaste tu corazón en una urna de voto
y lo celebramos en la balconada de la sede,
con el confeti de los colores del partido goteando por tus muslos.
Entonces me pediste un te quiero y yo te lo negué,
porque, cariño, ya no estamos en campaña.

miércoles, 6 de enero de 2016

Quiero

Quiero hacerle el amor a tu nombre.
Quiero con tu pelo tejer una red
que atrape las mariposas que echaste a volar en mi estómago.
Quiero ser el tamiz que filtre los miedos de tu alma.
Quiero ver en tus ojos una eterna despedida que clame por el rencuentro.
Quiero ser el vacío bajo tus pies cuando camines la cuerda de la indecisión.
Quiero componer con gemidos el que será el himno de toda una generación.
Quiero ser el click con el que ganes una ruleta rusa
en la que te juegues algo más que la vida.
Quiero cenar contigo en el nacimiento del tiempo
y la cima del mundo.
Y lo quiero antes de media noche…
                                      O mataré un rehén cada hora.

martes, 3 de noviembre de 2015

Tabaco XIII (PerVerso)

La primera vez que probé tus labios fue a través de un filtro manchado de carmín y desde entonces no sé si tengo mono de nicotina o de ti.
Se me iluminaba la mirada cada vez que mis ojos se cruzaban con los tuyos y solo se interponía entre nosotros la llama de tu mechero.
Yo que era de toserte los piropos, y tú, que nunca supiste limpiar los ceniceros.
Yo que veía tu silueta en cada bocanada de humo, y tú, que me cogías la mano con el desapego con el que se sujeta un cigarro.
Yo que prefería el cartón entero, y tú, que liabas los pitillos uno a uno.
Yo que no podía aguantarme las ganas de amarte de tres caladas, y tú…

tú que has dejado de fumar.