martes, 10 de julio de 2018

Renuncio (juego de calambures)

Hoy anuncio que renuncio al ejercicio de la rima y la poesía.
Renuncio al sueño y al engaño que supone la añoranza de algún año adueñarme del otoño.
Renuncio a cualquier clase de canción y a dar clases de canto y me decanto por la clase que ya tengo.
Renuncio sí, a seguir la silueta sinuosa si no es esa la lengua que me sangra.
Renuncio a llenar las hojas de ojalás y de hojalata los latios de esta ajada batería de litio.
Renuncio si por trabajo ya no me relajo y lo único que trajo fue un trato rato raro y un trago largo en un vaso bajo.
Renuncio al acordeón que nos recuerda al acuerdo por el que nos conocimos y recorro la cuerda floja que se afloja y se aloja en mi cordura.
Renuncio por que ya no tengo humor por un tubo y hubo humo de tumor en este turno, pero tú no.
Renuncio por el día a la poesía por si acaso hago caso a mi ego y de noche me la pego porque no es adiós... es hasta luego.

Historia

Desde que nos descubrimos el fuego en los ojos, nos lanzamos a la carrera de lo nuclear
Cruzaste mi Gran Muralla.
Hundí tu Titanic.
Soñamos pirámides que ardieron como el Hinderburg.
Gritamos tan alto como toda la revolución industrial y nos bebimos hasta la ley seca.
Asaltamos la Bastilla, hicimos de mi cama la conferencia de Yalt y después vimos arder Troya, todo en la misma noche de cristales rotos
Fuimos cada uno la ruina y esplendor del imperio del otro.
Nos erigimos juntos torres gemelas hasta que el vuelo del tiempo y el impacto de la distancia nos echó abajo.
Pero no te preocupes, porque tú y yo, como todo lo anterior, ya somos historia.

sábado, 12 de agosto de 2017

Diciembre

Diciembre es un domingo de 31 día, el primero para olvidarte,
los otros 30 para no lograrlo.
Diciembre es conjugar echar de menos en superlativo.
Diciembre es una fiesta sin cumpleaños
Diciembre es un virus del que no quieres recuperarte.
Diciembre es estar harto de
esperas y tardanzas
de reir sin la chanza
del silencio que lanzas
de pensar si te abraza
de tirarme a la caza
de la sonrisa que no alcanza
para pagar el rescate.
Diciembre es morirme de sueño y no poder dormir
porque mi almohada huele a ti y mi noche todavía te recuerda.

Enero, enero es un lunes de 31 días
los 31 oliendo a comienzo.
Enero es verte de nuevo,
enero es enamorarme otra vez... pero de otra.

Susurro

Shhhhh...
Callad, no gritéis,
que nadie nos oiga,
que nadie se entere de que cuanto más bajo hablamos
más alto nos late el corazón.
Que nadie lo sepa, que somos dos tormentas en una sola piel.
Que nadie descubra que en un susurro
cabe toda la intensidad de un pecado
Que nadie nos oiga, que nadie desvele
que el mejor secreto es un aliento, tu aliento,
en unos labios, mis labios.
Que nadie comente que ya gritan las miradas por nosotros.
Que nadie nos escuche contar que preferimos vivir eligiendo el silencio.
Que nadie se entere, que nadie nos oiga.
Por que para decirte las cosa importantes...
... no necesito usar la voz.

viernes, 14 de octubre de 2016

Kipling

¿Alguna vez has abrazado una tormenta
y con el pecho replicado a doble tempo?
¿Te has lanzado de cabeza contra una estampida de caballos al galope
y las salido por el otro lado con el cuerpo intacto y el alma rota?
¿Eres capaz de levantar un huracán con un susurro,
puedes arder más frío que el sol
y callar más alto que la noche?
¿No distingues entre muerte y olvido
porque la primera es la tumba de los vivos
y el olvido la tumba del corazón
y ya has pedido sepultura varias veces?
¿Te has sentido barco en el mar de sus manos,
ahogado en el oleaje de sus ojos
y naufrago en la orilla de su piel?
¿Has conocido el calor en invierno y el cielo en una voz?
Entonces enhorabuena, hijo mío,
Porque habrás amado.

Poesía alien

Si hoy, de tanto cantarle a las estrellas, bajara un visitante desde ellas,
¿cómo explicarle qué es la poesía?
Podríamos decirle que poesía es cantar
me gusta cuando callas,
me gusta el silencio de tu forma de vida basada en el silicio.
Poesía es no querer cambiar de planeta
porque la sola idea te ahoga
y no sabes si es por la falta de atmósfera
o porque ese aire no es el mismo que respira ella.
Es estar dispuesto a prescindir de todos tus miembros y tentáculos
por la tentación de mostrarte puro e incandescente,
como una supernova en explosión,
que nos abrase el alma-cén de sentimientos
que tenemos bajo las costillas.
Es desnudar tres de tus siete corazones
e inmolar los otros cuatro en un alarido de rabia
que limpie la galaxia de los miedos que duermen
detrás de la luna.
Poesía eres tú, polvo astral, canto de ballena, ángel en un teatro.
Poesía es tu presencia en tres planos de existencia alterna,
pero constante en mí.

Zorrilla


"No os podéis quejar de mí
aquellos a quién maté
pues si buena vida os quité
mejor sepultura os di"

¿Y de qué nos vale, Tenorio?
¿DE QUÉ NOS VALE?
¿Acaso calienta igual el abrazo de la tierra
que el de una esposa o una hija?
¿Acaso compensan tus lápidas
todas nuestra palabras no dichas, nuestras despedidas calladas?
No sólo nos quitaste la vida,
nos quitaste el sol en la piel,
la fruta dulce, el vino fresco.
Nos quitaste la canción de los oídos,
la primavera y el amanecer.
Nos quitaste unas horas que no te pertenecían
¿Y para qué?
¿Más vino, mujeres y trifulcas?
¿Construir esto, un mausoleo a tu vergüenza?
Di mejor un templo a tu orgullo,
porque las losas que tapan nuestro sepulcro
no llegan a cubrir tus pecados.
Entiérranos bajo fino marmol y letras doradas,
como quieres enterrar el oprobio y la culpa.
Pero de poco te valdrá, Tenorio.
Esta noche los muertos estamos inquietos.
Pon otra silla a la mesa y salda tus deudas.
Llaman a la puerta.

Desierto y erial

Gasté todas las páginas de mi geografía
en describir tus horizontes
y ahora mi pecho es un desierto
y mi cuaderno un erial.
Despellejé mi corazón por lamer el silencio de tu valle
y malvendí un último aliento por coronar sin oxígeno
la cordillera de tus costillas.
Se me velan las fotos de impaciencia
en un cenicero lleno de uñas a medio morder.
La locura es un folio en blanco
porque en tus paisajes me he quedado mudo,
y ahora mi pecho es un desierto
y mi cuaderno un erial.

Sin cuaderno

He perdido mi cuaderno bajo la cama.
He dejado mis palabras a oscuras,
mis letras huérfanas
y mis comas asustadas.
Mis páginas, ateridas de soledad se reúnen alrededor de un bidón
en el que arden las mayúsculas con las que empecé la última frase
que hablaba de ti.
Mis versos añoran el peso de tus ojos.
El acento está puesto en el silencio
y el punto tropieza y rueda hasta colocarse en el
final.

Circo

Me he levantado una carpa en el pecho
y he nombrado a mi corazón jefe de pista
por todas las veces que me llamaste payaso
por intentar hacerte reír
y por las que al final tengo la risa triste
y a veces negra.
Por tratar de hacer pasar tus complejos y mis defectos por el aro
a sabiendas de que a los sentimientos no les asusta un latigazo.
Por que quise ser equilibrista sin red en tu pelo
pero mi miedo a las alturas
me hizo tropecista en tu piel.
Y sobre todo porque lo nuestro no era amor...
cariño, aquello era un circo.