sábado, 6 de septiembre de 2008

Ana Frank

Esta mañana mientras llegaba, como siempre, tarde, al trabajo, me crucé con un vagabundo habitual de Valladolid. Uno extremadamente delgado, con el pelo largo y barbas, que muchas veces se deja ver en las escaleras de la iglesia de la Plaza de España bebiendo una lata de cerveza y comiendo las piezas finales de los embutidos que nadie quiere y le regalan en los supermercados.
No tendría nada de especial si no fuera por que iba leyendo con mucho interés un ejemplar del diario de Ana Frank, levantando la vista del libro solo para evitar tropezar con papeleras y los palés de ladrillos de las obras de la zona (la gente de a pie simplemente le evitaba). No me extrañó que un indigente disfrutara del placer de la lectura, pero me hizo pensar que mucha gente que presume de su, en teoría, mayor posición social, poder adquisitivo e higiene (esto último es indudable), no conoce la obra, o siquiera ha oído hablar de ella. (¿Ana Frank?¿Esa rubia del Gran Hermano alemán?)
Y de nuevo me doy cuenta de que la cultura y la educación dan más posición que el dinero o vivir en un barrio exclusivo. Que la gente bien de coches rápidos y marcas caras no tienen por que ser mejores personas que el sin techo que va leyendo distraidamente por la calle.
Ahora solo falta que alguna productora lea esto y saque la idea de hacer un reality en un campo de concentración, el gran prisionero, y gana el último que quede vivo.
Asco de gente.

5 comentarios:

JT dijo...

Genial :D

Ver a un "sin techo pero con libro" debe ser una alegría. En general, ver a alquien por ahí fuera leyendo me encanta.

Y sí, esperemos que no granhermanicen el mundo entero.

FRANCISCO JAVIER DE LAS HERAS dijo...

Así que eres consciente de que llegas tarde al trabajo casi siempre, un gran avance.
Es broma puedes llegar tarde siempre que quieras, yo mientras tanto te esperaré leyendo tu blogssssss

Oski dijo...

Yo conocí un indigente que siempre estaba leyendo a Shakespeare, yo no habría leído nunca "Hamlet" de no ser por él.

"Y de nuevo me doy cuenta de que la cultura y la educación dan más posición que el dinero o vivir en un barrio exclusivo".

Comparto tu opinión 100%. Un abrazo.

María José dijo...

Siempre se ha dicho que el dinero no da la felicidad,"aunque ayuda", pues estoy de acuerdo contigo en que tampoco da la cultura ni la educación, el que la quiere la consigue de cualquier forma y seguramente de una forma más imaginativa y auténtica.

M. J. Santa Martina dijo...

Eso es lo que digo yo: "tu lo que estas viendo es un cerdo volandorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr". Eso debiste pensar tu, cuando viste aquel pobre sin techo, leyendo afandamente aquel libro tan triste y cruel. Quizá más cruel que su historia