viernes, 15 de octubre de 2010

Tabaco IX

Separó las monedas en la palma de su mano con el pulgar. Contó el cambio justo y guardó el resto. Fue hasta la barra.

-Perdona, ¿me das la máquina?

1 comentario:

Julliet dijo...

El cuento más corto del mundo tenía aproximadamente esta extensión.

Un beso