Gracias
Porque de todo se aprende,
incluso de lo malo.
Gracias porque tenías razón
cuando decías que bebía demasiado.
Gracias por ser el vehículo
de las notas de mi ira.
Gracias por hacerme ver qué tipo
de mujer quiero en mi vida.
Gracias por el sexo en las ruinas
de la civilización.
Gracias por descubrirme los sueños
que no cumpliré contigo.
Gracias por cabalgar conmigo la
locura sin una mala palabra.
Gracias por las cuerdas que me echaste
y que acabaron atadas al hierro de mi cama.
Gracias por acompañarme allí
donde ninguno de los dos quería estar.
Gracias por tan mala puntería
cuando mi corazón era diana.
Gracias por dejar que me dejara llevar
y gracias por dejarme llevarte.
Gracias por ser la tercera parte
de mi trío con la locura.
Gracias porque sin quererme
ni quererlo
me hiciste un hombre mejor,
y gracias, porque sin quererlo
y aún queriéndote
aprendí a quererme yo.
Gracias por los hijos
que no trajimos a este mundo.
Gracias por poner blindaje
donde antes no lo había.
Gracias por los picores
y sobre todo gracias
por los alivios húmedos.
Gracias por ser el filo de mi navaja
porque tú fuiste mi eutanasia favorita.
Gracias por los mejores versos que he
escrito jamás.
Gracias por los dos centímetros
de realidad entre tu boca y la mía.
Gracias por los laberintos de los que
ahora ya sé salir.
Gracias por el perpetuo movimiento de las
estrellas.
Gracias por el frío de tus manos en mis
bolsillos antes de abril.
Gracias por ser carne de naylon
con medias de piel de rejilla.
Gracias por diciembre.
Gracias por Irlanda.
Gracias por Grecia.
Gracias por mi desidia.
Gracias... hija de puta.
domingo, 5 de agosto de 2018
Espiral negra (cabalgada con Zero, Mick y Redry)
Hoy danzo la espiral negra
porque quiero vaciarme de mí.
En la primera vuelta perdí mi nombre para que no me obliguen a volver.
En la segunda vuelta perdí mis huellas para no desandar el viejo camino.
En la tercera vuelta perdí mi sombra para no ver limitada mi forma.
En la cuarta vuelta perdí mi voz para no gritar las antiguas mentiras.
En la quinta vuelta me deshice de mi corazón para que mis sentimientos dejen de latir.
En la sexta vuelta me deshice de mi estómago para vomitar las mariposas que habitan en él.
En la séptima vuelta me deshice de mi alma para dejar de brillar en vosotros.
En la octava vuelta me deshice de mi suerte para merecerme todas las casualidades.
En la novena vuelta rompí con mis sueños para cerrar todas las puertas del cielo.
En la décima vuelta rompí con mi pasado para soltar la cadena del ancla que me frena.
En la undécima vuelta rompí con la cordura para no condenarme a una sola realidad.
En la última vuelta rompí conmigo mismo porque ya no queda nada de mí.
Hoy he danzado la espiral y tengo un nuevo nombre: MUERTE.
Hoy de danzado la espiral y tengo un nuevo corazón: PIEDRA.
Hoy he danzado la espiral y tengo un nuevo sueño: VACÍO.
Hoy he danzado la espiral y sigo un nuevo sendero: EL MÍO.
En la primera vuelta perdí mi nombre para que no me obliguen a volver.
En la segunda vuelta perdí mis huellas para no desandar el viejo camino.
En la tercera vuelta perdí mi sombra para no ver limitada mi forma.
En la cuarta vuelta perdí mi voz para no gritar las antiguas mentiras.
En la quinta vuelta me deshice de mi corazón para que mis sentimientos dejen de latir.
En la sexta vuelta me deshice de mi estómago para vomitar las mariposas que habitan en él.
En la séptima vuelta me deshice de mi alma para dejar de brillar en vosotros.
En la octava vuelta me deshice de mi suerte para merecerme todas las casualidades.
En la novena vuelta rompí con mis sueños para cerrar todas las puertas del cielo.
En la décima vuelta rompí con mi pasado para soltar la cadena del ancla que me frena.
En la undécima vuelta rompí con la cordura para no condenarme a una sola realidad.
En la última vuelta rompí conmigo mismo porque ya no queda nada de mí.
Hoy he danzado la espiral y tengo un nuevo nombre: MUERTE.
Hoy de danzado la espiral y tengo un nuevo corazón: PIEDRA.
Hoy he danzado la espiral y tengo un nuevo sueño: VACÍO.
Hoy he danzado la espiral y sigo un nuevo sendero: EL MÍO.
Recalculando ruta
Calculando ruta óptima.
Permanezca durante doce años en la cómoda ignorancia del sistema de retención infantil en el asiento de atrás.
Incorpórese a la adolescencia durante 6 años. Cambie al carril de la izquierda, ahora a la derecha, cambie la emisora, cambie de nuevo, cambie otra vez de carril, derecha, izquierda, centro, izquierda.
Permanezca en el carril que más se ajuste a su conducción.
Entrando en la vida adulta.
Vaya a la universidad durante cinco años. En seis meses, cabina de peaje.
En seis meses, cabina de peaje.
En seis meses, cabina de peaje.
En seis meses, cabina de peaje.
Putas tasas.
Conozca a Elena, será su copiloto en este viaje. En dos años tome el desvío hacia el Erasmus. Cuidado, tramo de concentración de cuernos y accidentes.
A la vuelta de varias vueltas en cada rotonda de cada empleo sin perspectivas de futuro.
Conduzca durante 15 años de rutina en línea recta a velocidad constante.
Marta.
Continúe en línea recta mientras se descargan los mapas de los siguientes 40 años. Ponga la radio si lo desea, pero parece que a Elena le molesta.
Marta.
No hay mapas disponibles. Puede que se sienta perdido, pero continúe en línea recta.
Marta.
Detenga la marcha en un área de descanso, las discusiones con Elena no le permiten prestar la atención debida al viaje.
Marta.
Prosiga sólo. Buscando mapas. No hay mapas disponibles.
Marta.
Recalculando ruta.
Permanezca durante doce años en la cómoda ignorancia del sistema de retención infantil en el asiento de atrás.
Incorpórese a la adolescencia durante 6 años. Cambie al carril de la izquierda, ahora a la derecha, cambie la emisora, cambie de nuevo, cambie otra vez de carril, derecha, izquierda, centro, izquierda.
Permanezca en el carril que más se ajuste a su conducción.
Entrando en la vida adulta.
Vaya a la universidad durante cinco años. En seis meses, cabina de peaje.
En seis meses, cabina de peaje.
En seis meses, cabina de peaje.
En seis meses, cabina de peaje.
Putas tasas.
Conozca a Elena, será su copiloto en este viaje. En dos años tome el desvío hacia el Erasmus. Cuidado, tramo de concentración de cuernos y accidentes.
A la vuelta de varias vueltas en cada rotonda de cada empleo sin perspectivas de futuro.
Conduzca durante 15 años de rutina en línea recta a velocidad constante.
Marta.
Continúe en línea recta mientras se descargan los mapas de los siguientes 40 años. Ponga la radio si lo desea, pero parece que a Elena le molesta.
Marta.
No hay mapas disponibles. Puede que se sienta perdido, pero continúe en línea recta.
Marta.
Detenga la marcha en un área de descanso, las discusiones con Elena no le permiten prestar la atención debida al viaje.
Marta.
Prosiga sólo. Buscando mapas. No hay mapas disponibles.
Marta.
Recalculando ruta.
Y por si fuera poco
"¿Sabes esas veces en las que te cortas con un papel y parece que todos los golpes van ahí? pues imagina que el corte lo tienes en el corazón".
Ya no sé querer.
Cometí el error de enamorarme.
Ella era un accidente a punto de ocurrir enfundado en un vestido negro.
Una bomba de relojería a punto de estallar,
cuyo tic-tac lo marcaban los corazones de los hombres que no podían tenerla.
Ella era vocación de ser fuego
y yo fui hoguera con ella
sin conocer la diferencia entre arder
o consumirme,
así que ahora solo soy ceniza bajo la piel.
Antes, cuando salíamos a pasear, eran las estrellas las que nos miraban a nosotros y ahora la luna tiene un cartel de "se vende" en la parte de atrás.
Y de noche sueño que estoy despierto siempre y ya no tengo que soñarte nunca más,
pero tú estás,
tú siempre estás
y yo ya no sé querer.
Y por si fuera poco...
me he cortado con el papel.
Sólo una cosa
Si pudiera ser una cosa y sólo una,
quisiera ser mirada azul y visión clara.
Si pudiera ser una cosa y sólo una,
quisiera ser risa franca y voz sincera.
Si pudiera ser una cosa y sólo una,
quisiera ser espalda recta, pese a las citatrices, esfuerzo y sacrificio.
Si pudiera ser una cosa y sólo una,
quisiera ser sombra fresca de árbol, seguridad en el refugio.
Si pudiera ser una cosa y sólo una,
quisiera ser mano firme en el abrazo tierno.
Si pudiera ser una cosa y sólo una,
quisiera ser sabiduría y tiento, paciencia y fuerza.
Si pudiera ser una cosa y sólo una,
quisiera ser trabajo honrado y los años de la hormiga.
Si pudiera ser una cosa y sólo una,
quisiera serlas todas.
Quisiera ser como tú.
quisiera ser mirada azul y visión clara.
Si pudiera ser una cosa y sólo una,
quisiera ser risa franca y voz sincera.
Si pudiera ser una cosa y sólo una,
quisiera ser espalda recta, pese a las citatrices, esfuerzo y sacrificio.
Si pudiera ser una cosa y sólo una,
quisiera ser sombra fresca de árbol, seguridad en el refugio.
Si pudiera ser una cosa y sólo una,
quisiera ser mano firme en el abrazo tierno.
Si pudiera ser una cosa y sólo una,
quisiera ser sabiduría y tiento, paciencia y fuerza.
Si pudiera ser una cosa y sólo una,
quisiera ser trabajo honrado y los años de la hormiga.
Si pudiera ser una cosa y sólo una,
quisiera serlas todas.
Quisiera ser como tú.
El mar resuena en mi cabeza
El mar resuena en mi cabeza.
Yo que ya gasté todas mis fuerzas en alcanzar la orilla,
que tragué agua hasta pensar que jamás volvería a tener sed,
me encuentro con el rumor del oleaje en unos que al sonreirme me llenan la boca de sal.
Me convencí de que la mejor manera de mirar al horizonte era de espaldas,
que ahogarme era mi mayor miedo,
que con sólo la lluvia bastaba para nadar.
Derramé tinta sobre los mapas
para borrar las líneas de costa,
para demostrarme que no hay ninguna ballena blanca
a la que merezca la pena perseguir toda una vida.
Pero el mar resuena en mi cabeza.
Y lo intenté, juro que lo intenté.
Pero si renuncié no fue por miedo a banderas rojas
o negras de tibias cruzadas que furan a robarme un tesoro que para empezar
nunca fue mío,
si no porque a cada intento,
a cada zambullida,
la resaca me escupía de vuelta
más roto y desorientado que antes.
El viento sopló tan fuerte que acabó por apagas las velas en vez de impulsarlas
y seguir las estelas era guiarse por una estrella polar que siempre apuntaba al fracaso.
Pero el mar resuena en mi cabeza,
y yo, que ya no me quedan mensajes en una botella que descorchar
porque me los bebí todos;
que las sirenas se quedaron afónicas de gritarme que ya no me querían;
me lancé de cabeza sin medir antes el fondo.
Me despeñé risco abajo, como las ratas detrás del flautista,
mutilando la silueta del hombre que fui
y me sumergí al bautizo de sal de mi nueva forma.
Ignoré los cadáveres de la orilla con mi rostro.
Ignoré los cortes de las conchas en mis pies.
Ignoré el chillido de las aves marinas que decían conocer el final.
Y al entrar en ese mar que resuena en mi cabeza
estallé en espuma.
Yo que ya gasté todas mis fuerzas en alcanzar la orilla,
que tragué agua hasta pensar que jamás volvería a tener sed,
me encuentro con el rumor del oleaje en unos que al sonreirme me llenan la boca de sal.
Me convencí de que la mejor manera de mirar al horizonte era de espaldas,
que ahogarme era mi mayor miedo,
que con sólo la lluvia bastaba para nadar.
Derramé tinta sobre los mapas
para borrar las líneas de costa,
para demostrarme que no hay ninguna ballena blanca
a la que merezca la pena perseguir toda una vida.
Pero el mar resuena en mi cabeza.
Y lo intenté, juro que lo intenté.
Pero si renuncié no fue por miedo a banderas rojas
o negras de tibias cruzadas que furan a robarme un tesoro que para empezar
nunca fue mío,
si no porque a cada intento,
a cada zambullida,
la resaca me escupía de vuelta
más roto y desorientado que antes.
El viento sopló tan fuerte que acabó por apagas las velas en vez de impulsarlas
y seguir las estelas era guiarse por una estrella polar que siempre apuntaba al fracaso.
Pero el mar resuena en mi cabeza,
y yo, que ya no me quedan mensajes en una botella que descorchar
porque me los bebí todos;
que las sirenas se quedaron afónicas de gritarme que ya no me querían;
me lancé de cabeza sin medir antes el fondo.
Me despeñé risco abajo, como las ratas detrás del flautista,
mutilando la silueta del hombre que fui
y me sumergí al bautizo de sal de mi nueva forma.
Ignoré los cadáveres de la orilla con mi rostro.
Ignoré los cortes de las conchas en mis pies.
Ignoré el chillido de las aves marinas que decían conocer el final.
Y al entrar en ese mar que resuena en mi cabeza
estallé en espuma.
martes, 10 de julio de 2018
Renuncio (juego de calambures)
Hoy anuncio que renuncio al ejercicio de la rima y la poesía.
Renuncio al sueño y al engaño que supone la añoranza de algún año adueñarme del otoño.
Renuncio a cualquier clase de canción y a dar clases de canto y me decanto por la clase que ya tengo.
Renuncio sí, a seguir la silueta sinuosa si no es esa la lengua que me sangra.
Renuncio a llenar las hojas de ojalás y de hojalata los latios de esta ajada batería de litio.
Renuncio si por trabajo ya no me relajo y lo único que trajo fue un trato rato raro y un trago largo en un vaso bajo.
Renuncio al acordeón que nos recuerda al acuerdo por el que nos conocimos y recorro la cuerda floja que se afloja y se aloja en mi cordura.
Renuncio por que ya no tengo humor por un tubo y hubo humo de tumor en este turno, pero tú no.
Renuncio por el día a la poesía por si acaso hago caso a mi ego y de noche me la pego porque no es adiós... es hasta luego.
Renuncio al sueño y al engaño que supone la añoranza de algún año adueñarme del otoño.
Renuncio a cualquier clase de canción y a dar clases de canto y me decanto por la clase que ya tengo.
Renuncio sí, a seguir la silueta sinuosa si no es esa la lengua que me sangra.
Renuncio a llenar las hojas de ojalás y de hojalata los latios de esta ajada batería de litio.
Renuncio si por trabajo ya no me relajo y lo único que trajo fue un trato rato raro y un trago largo en un vaso bajo.
Renuncio al acordeón que nos recuerda al acuerdo por el que nos conocimos y recorro la cuerda floja que se afloja y se aloja en mi cordura.
Renuncio por que ya no tengo humor por un tubo y hubo humo de tumor en este turno, pero tú no.
Renuncio por el día a la poesía por si acaso hago caso a mi ego y de noche me la pego porque no es adiós... es hasta luego.
Historia
Desde que nos descubrimos el fuego en los ojos, nos lanzamos a la carrera de lo nuclear
Cruzaste mi Gran Muralla.
Hundí tu Titanic.
Soñamos pirámides que ardieron como el Hinderburg.
Gritamos tan alto como toda la revolución industrial y nos bebimos hasta la ley seca.
Asaltamos la Bastilla, hicimos de mi cama la conferencia de Yalt y después vimos arder Troya, todo en la misma noche de cristales rotos
Fuimos cada uno la ruina y esplendor del imperio del otro.
Nos erigimos juntos torres gemelas hasta que el vuelo del tiempo y el impacto de la distancia nos echó abajo.
Pero no te preocupes, porque tú y yo, como todo lo anterior, ya somos historia.
Cruzaste mi Gran Muralla.
Hundí tu Titanic.
Soñamos pirámides que ardieron como el Hinderburg.
Gritamos tan alto como toda la revolución industrial y nos bebimos hasta la ley seca.
Asaltamos la Bastilla, hicimos de mi cama la conferencia de Yalt y después vimos arder Troya, todo en la misma noche de cristales rotos
Fuimos cada uno la ruina y esplendor del imperio del otro.
Nos erigimos juntos torres gemelas hasta que el vuelo del tiempo y el impacto de la distancia nos echó abajo.
Pero no te preocupes, porque tú y yo, como todo lo anterior, ya somos historia.
sábado, 12 de agosto de 2017
Diciembre
Diciembre es un domingo de 31 día, el primero para olvidarte,
los otros 30 para no lograrlo.
Diciembre es conjugar echar de menos en superlativo.
Diciembre es una fiesta sin cumpleaños
Diciembre es un virus del que no quieres recuperarte.
Diciembre es estar harto de
esperas y tardanzas
de reir sin la chanza
del silencio que lanzas
de pensar si te abraza
de tirarme a la caza
de la sonrisa que no alcanza
para pagar el rescate.
Diciembre es morirme de sueño y no poder dormir
porque mi almohada huele a ti y mi noche todavía te recuerda.
Enero, enero es un lunes de 31 días
los 31 oliendo a comienzo.
Enero es verte de nuevo,
enero es enamorarme otra vez... pero de otra.
los otros 30 para no lograrlo.
Diciembre es conjugar echar de menos en superlativo.
Diciembre es una fiesta sin cumpleaños
Diciembre es un virus del que no quieres recuperarte.
Diciembre es estar harto de
esperas y tardanzas
de reir sin la chanza
del silencio que lanzas
de pensar si te abraza
de tirarme a la caza
de la sonrisa que no alcanza
para pagar el rescate.
Diciembre es morirme de sueño y no poder dormir
porque mi almohada huele a ti y mi noche todavía te recuerda.
Enero, enero es un lunes de 31 días
los 31 oliendo a comienzo.
Enero es verte de nuevo,
enero es enamorarme otra vez... pero de otra.
Susurro
Shhhhh...
Callad, no gritéis,
que nadie nos oiga,
que nadie se entere de que cuanto más bajo hablamos
más alto nos late el corazón.
Que nadie lo sepa, que somos dos tormentas en una sola piel.
Que nadie descubra que en un susurro
cabe toda la intensidad de un pecado
Que nadie nos oiga, que nadie desvele
que el mejor secreto es un aliento, tu aliento,
en unos labios, mis labios.
Que nadie comente que ya gritan las miradas por nosotros.
Que nadie nos escuche contar que preferimos vivir eligiendo el silencio.
Que nadie se entere, que nadie nos oiga.
Por que para decirte las cosa importantes...
... no necesito usar la voz.
Callad, no gritéis,
que nadie nos oiga,
que nadie se entere de que cuanto más bajo hablamos
más alto nos late el corazón.
Que nadie lo sepa, que somos dos tormentas en una sola piel.
Que nadie descubra que en un susurro
cabe toda la intensidad de un pecado
Que nadie nos oiga, que nadie desvele
que el mejor secreto es un aliento, tu aliento,
en unos labios, mis labios.
Que nadie comente que ya gritan las miradas por nosotros.
Que nadie nos escuche contar que preferimos vivir eligiendo el silencio.
Que nadie se entere, que nadie nos oiga.
Por que para decirte las cosa importantes...
... no necesito usar la voz.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)